
Ante nada, hay que felicitar al seleccionado Uruguayo, por haber echo un estupendo mundial. Si bien es cierto que no se midió (hasta hoy) con equipos de gran envergadura, se puede hacer referencia a la frase empleada por el Maestro Tabárez: No sólo con suerte se llega a la semifinal.
El partido en sí, se puede decir que fué variado. ¿Porque? Porque el match fué muy cambiante, y asi como tuvo momentos de intensidad y nerviosismo, tuvo momentos en los que se podía ver un juego trabado en la mitad de la cancha, con los Uruguayos intentando lastimar a la Naranja sin claridad, y con una Holanda que no encontraba fisuras en la defensa Uruguaya.
Por eso, fué que el marcador se abrió como se abrió: a los 18 minutos, van Bronckhorst, capitán del equipo Holandés, le pegó a la Jabulani como los - pocos- que saben desde mas de 20 metros, marcando el 1-0. Y Uruguay no quiso ser menos. Por eso, le respondió de la misma manera, cuando Forlán, al minuto 40 del primer tiempo y de frente al arco, dispara con fuerza para estampar el 1-1 (con ayuda del arquero Stekelenburg). Descanso.

El complemento lo tuvo como poseedor nato de la pelota a Holanda, que estaba mejor organizado tácticamente. Tenia ataques y contra ataques mas claros, y atrás no tenía muchos errores. Quizás abusaron mucho del pase al arquero... Uruguay, de la mano de Forlán y Cavani intentaba tener mas claridad a la hora de atacar, pero igualmente logró incomodar el juego de Holanda.
El partido estaba equilibrado, pero en un una buena contra del equipo Holandés, llegó el gol. Sneijder sacó un tiro rasante, que se colocó en el palo izquierdo de Muslera. 2-1, a los 69'. El gol tendría que haber sido anulado, ya que van Persie se encontraba en posición adelantada, y si bien no tocó la pelota, incidió en la jugada.
Uruguay intentó reaccionar, pero la Naranja fue contundente: 3 minutos despues, Kuyt lanza un centro que es cabeceado por Robben con exquisitez, para estampar el 3-1.

Parecía que el partido estaba liquidado, y no quedaba mas que esperar, pero si hay algo en que se caracteriza el equipo Celeste, es en no rendirse. Parece que Holanda no sabía de esto, ya que se relajó y perdió organización en todas sus líneas, sobre todo la defensiva. Fué gracias a ello que Uruguay llegó al empate: a los 91' minutos, de manera similar a Sneijder, Maxi Pereira logró el descuento para ponerse 3-2 y encender una luz de esperanza. Así, vimos los ultimos 3 minutos a toda Holanda defeniéndose de los centros de Uruguay hasta que terminó el partido.
Gran mundial del conjunto Celeste. Y en cuanto a Holanda, llega por tercera vez a una final, intentando ganar por primera vez en su historia la copa del mundo. Ah, lleva 24 partidos sin conocer la derrota...
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