
Los brasileños no lo pueden creer...
Se terminó el campeonato para Brasil. El seleccionado verdeamarelho dominó gran parte del encuentro, pero no supo definirlo. Ah, ahora el historial entre Holanda y Brasil quedó empatado 3 a 3...

El conjunto dirigido por Dunga, abrió rápidamente el marcador con el gol de Robinho, habilitado exquisitamente por Felipe Melo, para estampar el 1-0 a los 10 minutos de juego.
Desde allí todo fué de Brasil. Y era paliza. Holanda parecia un equipo sin alma, con Robben y Sneijder, sus principales armas, desaparecidos, inconexos. Casi una hora de dominio completo de los brasileños que con lujos y tiki- tiki , humillaban a los holandeses . Todo marchaba bien: una defensa sin sobresaltos , laterales que pasaban al ataque todo el tiempo, un mediocampo dominante y una delantera que hacia lo que queria en el área naranja. Asi y todo, Brasil terminó el primer tiempo ganando por la mínima diferencia.
Holanda salió a jugar el complemento con la misma actitud gris, opaca del primer tiempo. Pero los brasileños no liquidaron el pleito. De echo, se los veía confiados.
Pero llegó nomás el baldazo de agua helada. A los 55 minutos, Sneijder despachó un centro envenenado, molesto, dificil tanto para la defensa como para el arquero: Julio César salio decidido a despejar el centro con sus puños, pero impacto contra su compañero Felipe Melo, para que la pelota entre sin que nadie la toque. Tremendo error.
A partir de allí se jugó otro partido. Brasil no era Brasil, y se habia dado cuenta de que la Naranja le podía jugar de igual a igual si se animaba. Toda Holanda levantó su nivel notablemente, y de la mano de un Robben endemoniado y un Sneijder versión Inter campeon de la Champions, los holandeses lograron dar vuelta el resultado ante un rival inmenso. A los 68' Robben envió un tiro de esquina, que con un doble cabezaso (peinada de Kuyt y definición de Sneijder), puso fin al imperio brasileño, que hacia mas de 2 años (15 de junio de 2008, ante Bolivia), que no perdía un partido internacional.

Sneijder, la gran figura del partido.
Luego del segundo gol, Brasil intentó empatar el partido pero la conexión entre sus jugadores no era buena, y el ánimo tanto como la moral estaban por el piso...
Ahora se puede decir que la predicción de Julio César era errónea... No, no se va a bailar samba en la final.
(Esperemos que sea Tango...)
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